Básicamente son franceses, con un porcentaje alto de inmigrantes africanos que ya forman parte de la sociedad desde hace décadas y que han contribuido a que sea una sociedad diversa y multicultural, con una influencia histórica de la cultura catalana, y un carácter mediterráneo.

Realmente la mayoría de gente que te encontrarás son sobre todo franceses. Por lo visto sí que hay una minoría nostálgica de su pasado catalán, y que reivindican su catalanidad y la conservación de la lengua, pero son absoluta minoría. El resto pasan bastante; tienen algunas tradiciones comunes como la bandera, las sardanas, els castellers, la celebración de Sant Jordi, la verbena de San Juan, también hay mucha gastronomía común…pero en general hace tantísimo tiempo que pertenecen a Francia, que la mayoría de población no siente vinculación hacia Catalunya más que como parte de su folclore.

       

Curiosamente, uno de los barrios más catalanes es el de Saint-Jacques, que es el barrio gitano. Es un barrio conflictivo, con brotes de pobreza y algunos problemas de delincuencia, pero no extremadamente peligroso, se puede entrar de día…y es muy céntrico, ya hablaré de él más adelante. En este apartado, solo destacar que es de los más catalanes, una mezcla de catalán, francés y calé, porque la mayoría de ellos son descendientes de gitanos catalanes que emigraron a Perpignan, aunque entre los jóvenes, cada vez más domina la identidad francesa.

Por lo demás, la fama es de que son absolutamente mediterráneos, esto significa vivos, espontáneos y alegres, que aunque no dejan de ser tópicos, y como siempre, de todo hay en la villa del señor, sí que es cierto que por su condición sureña y mediterránea, es muy probable que sea más así que en otros puntos más nórdicos del país galo. Por otro lado, también tiene fama de que se lleva un estilo de vida muy relajado, lo cual, si es cierto, no está nada mal.

      

A nivel personal, aunque es cierto que es difícil juzgar por un par de días que estuve, pero sí hablé con bastante gente y me encontré de todo. Y lo que me encontré es lo que me he encontrado en casi todas partes de Francia; mayoría de gente amable, educada y servicial, pero más prudente, menos escandalosos y algo más distantes en el trato de lo que estamos acostumbrados en España (tampoco mucho).